lunes, julio 06, 2009

Para los que llegan tarde a las fiestas

Para los que llegan a las fiestas
ávidos de tiernas compañías,
y encuentran parejas impenetrables
y hermosas muchachas solas que dan miedo
—pues uno no sabe bailar, y es triste—;
los que se arrinconan con un vaso
de aguardiente oscuro y melancólico,
y odian hasta el fondo su miseria,
la envidia que sienten, los deseos;

para los que saben con amargura
que de la mujer que quieren les queda
nada más que un clavo fijo en la espalda
y algo tenue y acre, como el aroma
que guarda el revés de un guante olvidado;

para los que fueron invitados
una vez; aquéllos que se pusieron
el menos gastado de sus dos trajes
y fueron puntuales; y en una puerta
ya mucho después de entrados todos
supieron que no se cumpliría
la cita, y volvieron despreciándose;

para los que miran desde afuera,
de noche, las casas iluminadas,
y a veces quisieran estar adentro:
compartir con alguien mesa y cobijas
vivir con hijos dichosos;
y luego comprenden que es necesario
hacer otras cosas, y que vale
mucho más sufrir que ser vencido;

para los que quieren mover el mundo
con su corazón solitario,
los que por las calles se fatigan
caminando, claros de pensamientos;
para los que pisan sus fracasos y siguen;
para los que sufren a conciencia,
porque no serán consolados
los que no tendrán, los que no pueden escucharme;
para los que están armados, escribo.

Rubén Bonifaz Nuño

lunes, junio 22, 2009

hoy sabemos que lo importante es soñar (madrugadas de junio, 4)

Me acerco otra vez a este rincón oscuro y decadente en el que me siento tan cómodo, aquí donde la noche es refugio de búhos perdidos y dragones que se ocultan... donde todos los silencios se llenan de música... donde todas las ataduras se liberan al coger un buen libro...

Ahora suena Macaco porque cambiar de registro a veces refresca las mal ventiladas habitaciones que me conforman... y porque a veces necesito oír eso de no dejes que este mundo roto estropee tu sonrisa.

Dicen que bien está lo que bien acaba, y eso es lo que dominó el final del domingo... me sobrepuse a este mundo roto... para poder decir con un hilo de voz:
Si dicen perdido, yo digo buscando
Si dicen no llegas, de puntillas alcanzamos
Si dicen caíste, yo digo me levanto
Si dicen dormido, es mejor soñando

martes, junio 16, 2009

madrugadas de junio, 3

Como casi siempre ocurrió, Junio es un mes de silencio (¿será casualidad que haya nacido en este mes?)... antesala del verano y las alegrías que arrastra y sin embargo... domina el silencio y la ausencia en la que vivo... como si hubiese dejado la vida en pausa para sumergirme en el vértigo del que observa el abismo desde muy cerca... o siendo más exacto, como si estuviese viviendo el abismo.
Siguió mirándolo, siguió en suspenso. Esas pausas son nuestra ruina. La sedición penetra en la fortaleza y la guarnición se rebela. Ya se había detenido una vez y el amor, con su terrible tropel, sus zampoñas, sus címbalos y sus decapitadas cabezas de rizos cruentos, había irrumpido en su corazón. El amor le había hecho padecer las torturas de los réprobos. Ahora, por segunda vez, se detuvo, y en la brecha así abierta saltaron la Ambición, esa energúmena, y la poesía, esa hechicera, y la Codicia de la Gloria, esa prostituta, y se tomaron de la mano y pisotearon con su baile el corazón de Orlando.

Virginia Woolf,
Orlando

sábado, junio 06, 2009

madrugadas de junio, 2

Se acerca el amanecer... llegará en menos de una hora... y aquí estoy, sentado en la cama escuchando a Massive Attack mientras leo a Byron... y todo porque se escapó el sueño hacia otras tierras... y porque la madrugada es propicia para estas asociaciones imposibles...

Lo peor de ellos es (empleando un exabrupto pues es la única expresión que no quedará lejos de la verdad) que son unos jodidos mentirosos; jamás hubo tamaña incapacidad para decir la verdad desde que Eva vivió en el Paraíso.

Lord Byron
Diarios (Diario de Cefalonia)

martes, junio 02, 2009

madrugadas de junio, 1

Llegó Junio, mes de fantasmas por donde quiera que mire... sobre todo a estas horas de la madrugada cuando el sueño no llega... fantasmas que vienen del pasado, del presente y de un libro...

Así es como funcionan los cuentos de miedo. Como ecos de un temor ancestral. De algo que querríamos pensar que hemos dejado atrás. Pero que todavía puede hacernos llorar de terror. Algo que uno confiaba en que estuviera curado.
Todas las noches están salpicadas de ellos. De esa gente que deambula sin poder ser salvada pero que no se muere.

Chuck Palahniuk
Fantasmas